Presentación del libro: “HISTORIA DEL MONASTERIO DE SANTA SUSANA DE LA TRAPA"

         La primera sorpresa es que las transcripciones comenzaron a llegar pronto, bastante antes de lo previsto. Y, prácticamente, al año y medio de la fecha de entrega estaba todo el material recopilado.

La última etapa consistió en fijar definitivamente el texto para una eventual impresión. Habiendo decidido los monjes de La Oliva financiar la edición de la obra, seentregó esta a la imprenta y se procedió a una nueva corrección de pruebas. En estas dos últimas correcciones, preparar el texto para la impresión y pruebas de imprenta, también han participado algunas personas no “monásticas”, pero sí vinculadas por amistad a los monasterios o a la Revista Cistercium. A todos ellos hay que agradecerles su dedicación y entusiasmo (la mayoría de ellos, que se encontraba por primera vez con el texto, manifestaron también el interés que despertó en ellos un relato de tanta frescura, originalidad y exactitud… y se sintieron “honrados” de haber podido participar en esta tarea, y así lo confesaron).

Finalmente, el texto ya está impreso, posiblemente haya quien aún descubra algún error o descuido, achacable ya únicamente al editor, que, valga decirlo, por varias razones a veces dudó de que obra viera la luz.

Hasta aquí la historia del texto, sin más. En la Introducción a los dos volúmenes publicados se ofrecen algunas notas más de interés.

         ¿Por qué editar un libro como este? ¿Qué valores tiene que avalen o merezcan una atención especial no solo a nivel de lectura personal sino colectiva? Trataremos de desvelar algunos.

 

1.     Como se ha dicho anteriormente se trata de un relato particular, la historia del establecimiento del primer monasterio trapense en España. Lo primero que llama la atención es la preparación literaria del redactor, deseoso de hacer un buen trabajo, ser fiel a los hechos y reflejar la documentación que apoya y fundamenta su relato. Nos enseña, por lo tanto, a abordar la historia de un monasterio desde sus orígenes, para que quienes “vengan después no olviden los beneficios que el Señor ha hecho con ellos”. Las historias de los orígenes y evolución histórica de los monasterios cistercienses llenan largas estanterías de muchas bibliotecas monásticas; pero hay monjes que desconocen la historia de su propio monasterio.

2.     La historia que se refiere a Santa Susana de la Trapa está contextuada en el ambiente y exigencias históricas de su tiempo, que aparecen descritas y documentadas perfectamente, poniéndose así de manifiesto que la fundación de un monasterio cisterciense, desde Císter hasta hoy, nunca ha sido una tarea fácil, sino que ha requerido el empeño, esfuerzo y sacrificio de muchos monjes y monjas que generosamente han entregado su vida a esa causa. Esto puede ayudar a los monjes de hoy a apreciar el pasado de su monasterio, conservar con cariño su patrimonio y amar el lugar en que viven.

3.     En toda historia hay unos protagonistas que desempeñan su papel en distintos niveles. Las personas que aparecen en el relato podríamos situarlas en tres grupos: 1. Los monjes de la Trapa que vinieron a España, encabezados por Dom Gerásimo de Alcántara, personalidad excepcional que dirigió con gran sabiduría y entrega el grupo a él encomendado. Un grupo lleno de entusiasmo y fe en la tarea que tenían encomendada. 2. Las personas ajenas a la comunidad que favorecieron el desarrollo de la fundación monástica, desde el Rey y las instancias administrativas hasta individuos que volcaron su afecto con los monjes, como el Duque de Híjar y su hija la Condesa de Aranda. El grupo de administradores, notarios, escribanos y funcionarios locales que dejaron testimonio de una documentación riquísima y de gran valor histórico. 3. Los dos monjes a cuya mano se debe el relato de la “Historia del Monasterio”, que conservaron la documentación reseñada, que mantuvieron la memoria exacta de los hechos y que escribieron con toda verdad aquello de que fueron testigos.

 

         Estos tres últimos elementos dieron consistencia y solidez a la fundación, que, desde el principio, estuvo sometida a dificultades de todo tipo (muy similares a la de cualquier fundación cisterciense de cualquier época). La lectura atenta del relato deja entrever provechosísimas lecciones que no pueden ser pasadas por alto y que conviene destacar.

         Antes de pasar a enumerar algunos aspectos particulares, insistiremos en dos aspectos que son de gran valor: 1. La sabia y discreta organización del relato, mezclando la narración de los hechos con la documentación correspondiente. Esto de muestra que hay un ferviente deseo de transmitir a la posteridad la veracidad de los hechos ocurridos con dos motivos: que se conserve la memoria de los mismos y que los monjes no dejen de mostrar su agradecimiento a quienes les han hecho bien.  2. El cuidado por transcribir los documentos de carácter jurídico, institucional y cartas correspondientes a la fundación, lo cual demuestra el gran interés por mantener el archivo del monasterio debidamente actualizado, dando la merecida importancia a los elementos propios que merecía la pena conservar y no perder.

         Por eso vamos a decir algo de la documentación reflejada en los dos volúmenes a que hacemos alusión.

 

1.     En primer lugar merece prestar atención al deseo expreso del redactor del texto (posiblemente los padres Estanislao e Íñigo (secretarios, y dirigidos por el propio Dom Gerásimo) de reflejar la documentación que justifica todo lo relativo a la fundación del monasterio, para demostrar su legitimidad y oportunidad, dentro de las tradiciones y derecho de la Orden Cisterciense.

2.     Demuestran que se realiza y conserva siempre un “duplicado” de la documentación que se almacena “cuidadosamente” en los archivos del monasterio, de modo que nada se pierda y se mantenga para la posteridad. Llama la atención la corrección (y hasta la caligrafía perfecta) del escrito. Se ve que se trata de dos monjes cultos, muy hábiles en el modo de narrar, que saben dejar en su lugar lo esencial y lo accidental. Teniendo en cuenta la precariedad de medios y las circunstancias pobrísimas de la fundación, no se descuidó la tarea de reflejar la crónica diaria por escrito.

3.     El cuidado exquisito en la redacción de documentos y, sobre todo, cartas a personas que influyeron o colaboraron en la fundación. Algunos de estos documentos son verdaderos ejemplos de manejo y conocimiento del derecho, de las buenas maneras y del correspondiente trato a dar a cada institución y persona. Las cartas, como decimos, son un ejemplo de buena educación, de diplomacia y discreción al tratar los asuntos elativos al monasterio y de la agradecida deferencia y reconocimiento a nivel individual y colectivo, de modo que siempre permanece una imagen positiva de los interlocutores y corresponsales.

 

         A estos méritos del relato cabría añadir unas consideraciones finales que hoy día, dada la cultura en que nos vemos envueltos, podrían muy bien servirnos de lección y estimular la formación y educación de una parte posiblemente descuidada en lo relativo a la administración, gestión y conservación documental de todo lo relativo a las actividades propias del monasterio en varias áreas. La facilidad moderna en la rapidez de la comunicación, los medios electrónicos, la abundancia de información recibida y la dificultad para responder y atenderla puede producir un descuido importante no solo en las formas, sino también en la eficacia de las diversas gestiones de secretaría, administración y archivo relativas no solo a documentación, sino a los medios necesarios para conservar la memoria de lo realizado, dar la importancia debida a presupuestos y proyectos, así como la información que la comunidad debe recibir o sobre la cual puede decidir. Así, pues:

 

1.     El relato contiene la llamada “odisea monástica” o viaje de la comunidad de Valsainte a través de Europa, y la selección y envío de monjes a España. La llegada a nuestro país hasta establecerse en Santa Susana, en Maella, entonces Reino de Aragón, constituye un documento único y de gran pedagogía monástica. Este viaje se podría definir como una “viaje de pastoral y propaganda religiosa de la vida Trapense”, que causó un gran impacto en la sociedad de aquel tiempo y difundió una imagen característica de los monjes Trapenses (que permanece hasta hoy).

2.     Se contienen en los dos volúmenes la vida y noticia de la muerte de veintidós monjes, sacerdotes y conversos. Si bien están redactadas conforme a un “patrón” se deja ver claramente el espíritu que animaba a los fundadores, las prácticas monásticas a lo largo de la jornada, la estructuración de la vida en el monasterio y el afán por mantener a cualquier precio (incluso la vida) la observancia trapense, poniéndose un énfasis, a todas luces excesivo y desde luego no congruente, de identificar esa observancia con la de los monjes fundadores de Císter.

3.     A pesar del liderazgo indiscutible de Dom Gerásimo, en todo y por todo se trata de reflejar que todo lo que se hace es deseo de la comunidad y que los acuerdos se toman unánimemente, que la emulación mutua y el deseo de desempeñar los cargos con exactitud y responsabilidad es firme y siempre sometida a la obediencia. La decisión, al final del relato, de establecer unos “estatutos trapenses” para la casa refleja un gran sentido de equilibrio (aunque hoy nos choquen los criterios de entonces) y deseo de adaptación a nevas circunstancias, diferentes de las de Valsainte.

4.     Las cartas dirigidas a Dom Gerásimo en vísperas de su muerte y las de pésame y condolencia a la comunidad tras aquella son de una finura, delicadeza y contenido espiritual extraordinarios, mostrando la profundidad y el impacto religioso de la vida de los monjes causada en las personas que los trataron y que favorecieron de diversas maneras la fundación.

 

Conclusión       

  Podemos decir, pues, a modo de conclusión que nos encontramos ante uno de los documentos históricos y espirituales más importantes del patrimonio cisterciense español escrito, que debe ser publicado y conocido. Un relato “pedagógico” que, como hemos visto contiene valores propios de la tradición cisterciense que no deben ser nunca olvidados.

 

 

Francisco Rafael de Pascual, ocso.

Abadía de Viaceli, Solemnidad de San Bernardo, 2014.

 

 

Los interesados pueden ponerse en contacto con la librería del Monasterio de La Oliva

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